jueves, 17 de octubre de 2013

Práctica reflexión didáctica. Silencio de Pablo Neruda.

La actividad consiste en trabajar la reflexión didáctica desde la poesía. Para ello he introducido un poema de Pablo Neruda al que modificaré los tiempos verbales (exceptuando las formas no personales) a un tiempo en pretérito perfecto de indicativo.

SILENCIO

Yo que crecí dentro de un árbol
tendría mucho que decir,
pero aprendí tanto silencio
que tengo mucho que callar
y eso se conoce creciendo
sin otro goce que crecer,
sin más pasión que la substancia,
sin más acción que la inocencia,
y por dentro el tiempo dorado
hasta que la altura lo llama
para convertirlo en naranja.



SILENCIO

Yo que he crecido dentro de un árbol
he tenido mucho que decir,
pero he aprendido tanto silencio
que he tenido mucho que callar
y eso se ha conocido creciendo
sin otro goce que crecer,
sin más pasión que la substancia,
sin más acción que la inocencia,
y por dentro el tiempo dorado
hasta que la altura lo ha llamado
para convertirlo en naranja.






è En esta actividad se han sustituido aquellas palabras que contienen la vocal ``a´´ por otras que no la incluyen, intentando modificar lo menos posible la poesía.

PEGASOS, LINDOS PEGASOS

Pegasos, lindos pegasos, 
caballitos de madera... 

Yo conocí siendo niño, 
la alegría de dar vueltas 
sobre un corcel
colorado, 
en
una noche de fiesta. 

En el
aire polvoriento 
chispeaban las candelas, 
y
la noche azul ardía 
toda sembrada de estrellas. 

¡
Alegrías infantiles 
que
cuestan una moneda 
de cobre, lindos
pegasos, 
caballitos
de madera!     
 
 _____________________________________________________

Símbolos, lindos símbolos, 
potros de leño... 

Yo conocí siendo niño, 
el gozo de producir giros
sobre un corcel
encendido, 
en
un crepúsculo de festejo. 

En el
sitio polvoriento 
un silencio ensordecedor, 
y
con noche gris viento
siempre sin luz y temor.

¡
Diversiones juveniles 
que
suponen dinero en efectivo 
de cobre, lindos 
candiles, 
potros de leño!


                                 Antonio Machado

lunes, 7 de octubre de 2013

PRÁCTICA BLIJ

La educación en el futuro

Juan Cervera Borrás

La idea extendida del fracaso de nuestro Sistema Educativo ha influido en la búsqueda de posibles soluciones a este problema, aunque parece que los remedios que se proponen solo son la muestra de la educación ideal deseada para el futuro. Una educación que inevitablemente se construirá en base al pasado (nuestro presente) teniendo en cuenta tanto las exigencias de la futura sociedad como la herencia de la situación actual. Por este motivo la educación no cambiará tan drásticamente como se pueda creer ahora. 

Dos propuestas para mejorar la educación pueden ser la desescolarización de Iván Illich o la escuela sin muros que plantea Mac Luhan. La primera promueve el fin de concebir la escuela como una institución. La segunda, una enseñanza que gire en torno a los medios de comunicación social con el uso de las nuevas tecnologías, las cuales forman parte de la vida cotidiana del alumno acercándose a la realidad del mismo. Las tecnologías también proporcionan la posibilidad de medir los resultados para controlar de manera más individualizada si cada discente ha adquirido los conocimientos esperados. Sin embargo, una enseñanza programada no atiende a las respuestas libres y subjetivas del alumnado, por lo que las tecnologías no son la única solución. 

La escuela del futuro debe contribuir a desarrollar la creatividad con una educación selectiva que escoja los conocimientos fundamentales para la formación del individuo, partiendo de una actitud crítica a la hora de tomar estas decisiones. 

Por otro lado, la calidad de la enseñanza podría mejorar con la creación de un cuerpo único de docentes donde independientemente del nivel educativo en el que enseñen todos tengan los mismos derechos y casi idéntica preparación. Aunque parece simplemente una solución a las reivindicaciones e intereses socioeconómicos del profesorado, lo cierto es que se hace necesario un aumento común de la formación en Pedagogía y Psicología de los maestros, ya que muchos carecen de estos conocimientos. Por eso, para mejorar la calidad de la educación es importante impulsar una investigación pedagógica y didáctica que no se centre solo en la investigación científica. 

Para concluir, pienso que la educación del futuro debe intentar corregir los aspectos que no funcionan en la actualidad, sin acudir únicamente a las nuevas tecnologías y otros elementos que simplemente sirven como complemento de la enseñanza. Además, aunque en nuestra futura profesión docente intentaremos no repetir los componentes que consideramos inadecuados de la metodología que utilizaban nuestros maestros del pasado, será inevitable imitar alguno de los modelos de éstos por diversos motivos. De ahí a que la enseñanza dependa siempre del pasado.

Literatura infantil y formación de un nuevo maestro


Isabel Tejerina Lobo


Este artículo de Isabel Tejerina parte de que la literatura es importante porque cubre todas nuestras necesidades de búsqueda de información, belleza o estética tanto en adultos como jóvenes. Debido a su importancia debe de estar presente en los currículums y diferentes planes de estudio y el profesorado debe de estar suficientemente preparado y formado como para cubrir dicha necesidad vital del ser humano.

En primer lugar, se plantea la pregunta de si la literatura infantil existe como tal o no. Algunos argumentos, concretamente los más antiguos afirman cosas como que la literatura infantil es una mera adaptación de obras adultas o que ese no sería un criterio para definir un tipo de literatura. Sin embargo, posturas más actuales como la de López Tamés se decantan por la existencia de una literatura que tiene como receptores el público infantil y  que al igual que el resto de público merece saciar sus necesidades o intereses lectores.

En segundo lugar se trata de fijar una definición para el término literatura infantil partiendo como aclaración de que no únicamente todo aquello que está escrito es literatura infantil, sino que también lo es aquello que es oral, dramatizado, cantado o danzado (nanas, cuentos, leyendas, etc.) e incluso este término englobaría las propias producciones realizadas por los niños (cuentos, teatro, poesía…). A partir de aquí se dan tres definiciones parecidas, dos de ellas son las de Bortolussi y Tamés que consideran que se trata de un tipo de literatura cuyo lector ideal es el infante y la tercera de Cervera, a mi parecer la más completa y global de todas, que la define como «todas las manifestaciones o actividades que tienen como base la palabra como finalidad artística o lúdica que interesen al niño» (1984, 15).

En cuanto a los géneros, según Medina, que estarían dentro de la literatura infantil serían principalmente los clásicos, es decir, el lírico manifestado en la rima, canciones de cuna o juegos, el épico representado en la novela o cuento maravilloso y por último, el dramático reflejado en el teatro. En una categoría aparte se encontrarían el cine y el tebeo catalogados como «géneros fronterizos».

A continuación, Isabel hace una distinción entre los dos tipos de corpus literarios infantiles: la literatura «ganada» que es aquella que en un principio no tenía como destinatarios a los niños y con el tiempo se ha ido adaptando a este tipo de público o bien ha tenido mayor éxito en ese sector (hablamos de novelas de aventuras, obras realistas, adivinanzas, nanas, etc.) y la literatura destinada particularmente a infantes, es el caso de clásicos de la literatura infantil universal (Peter Pan, El patito feo…) y las obras de algunos autores actuales basadas en relatos realistas.

En conclusión, es importante tener en cuenta a la hora de escribir que el infante es un ser autónomo y con necesidades propias y que implica tener en cuenta aspectos psicológicos y literarios que ayuden a desarrollar su imaginación y amplíen su experiencia  personal. Por tanto, la literatura infantil ayuda en el desarrollo evolutivo hacia la madurez del niño y es por ello por lo que escuela y literatura infantil son términos inmiscibles.